LA MISERICORDIA

El Paso a la Misericordia

He querido hablar de una traducción hecha por el Padre Antonio Cesari, de un libro de las florecillas de San Francisco y he hecho la selección de un capitulo, en que San Francisco por gracia de Dios, convirtió a tres ladrones a buscar el camino de la santidad. Y he querido hacer una relación con nuestro actual papa Francisco un hombre sencillo, el cual asiste un momento especial dentro de la iglesia, un momento en el que se aviva la esperanza, la alegría, el ánimo e incluso cierto orgullo de ser cristianos y tener un Papa que sentimos tan nuestro.
Quiero presentarles en esta ocasión,la santidad de un hombre santo y un papa que busca imitar el camino de la santidad, comienzo comentando acerca de una florecilla de San Francisco de Asís, que nos narra cómo una vez estando él en unas tierras del borgo de San Sepulcro se le presentó un joven noble y delicado; y le dijo, que quería ser uno de sus frailes, entonces San Francisco le dijo a aquel joven que talvez él, no podría soportar la pobreza, este joven respondiéndole a San Francisco le dijo “Padre  ¿no sois vosotros hombres como yo?, entonces así como lo soportáis vosotros, así podré yo con la gracia de Jesucristo”. Le gustó a San Francisco esta respuesta y decidió aceptarlo en la santa orden. Pasó un tiempo y al mirar la disciplina y la santidad de este joven, decide postularlo como el guardián de la orden; aconteció que un día se acercaron tres ladrones reconocidos, que hacían muchísimo daño en esa comarca y se acercaron a la casa de los frailes y le dijeron que les diese a ellos algo de comer y este joven guardián muy enfurecido, les dice que como va ser que unos ladrones que hacen mucho daño, les quitan de las manos, a aquellos que lo necesitan y además no tienen vergüenza de ir a pedir las limosnas que son ofrendas para los siervos de Dios. De esta manera los despide con mucha bronca, por lo que estos se fueron molestos e indignados.
Al llegar San Francisco y conociendo ya el caso por clarividencia y gracia de Dios, regaña al fraile fuertemente, diciéndole que se había portado cruelmente, pues que los pecadores mejor se reducen a Dios con dulzura, que con crueles reprimendas, y que nuestro señor Jesucristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores a penitencia y, así, muchas veces comía con ellos. De manera, que lo que había hecho contra la caridad y contra el santo evangelio de cristo, mandó al frailepor santa obediencia con pan y vino a buscar a los tres ladrones. El fraile después de tanto buscar, los encuentra y se les arrodilla pidiéndoles perdón, reconociendo que los había ofendido y que no debió haberlos despedidos de esa manera  y que Francisco les mandaba un abrazo con mucho amor; diciéndoles esto, regresóel fraile ala santa orden, los ladrones al mirar la humildad con la que este joven fraile reconocía su pequeño error, y que ellos no reconocían ni se arrepentían de los muchos pecados que cometían. Por pura gracia de Dios, decidieron ir a buscar a San Francisco y aquellos suplicándole a sus pies, le decían que los recibiera en la santa orden. San Francisco al mirar que estos ladrones en verdad estaban arrepentidos, decidió recibirlos diciéndoles “no necesitan de médico los sanos sino los que están enfermos”. Ellos sintieron en ese preciso momento que la esperanza de acercasen a Dios estaba aceptada; por lo que los tres vivieron todos los días de su vida en la orden llenos de gracia y santidad.  
Al mirar como San Francisco por gracia de Dios, recibe a aquel que necesita o está más alejado de encontrar la salvación. Puedo observar como el papa Francisco, un hombre sencillo, que está donde hay gente, que busca para sus almas de la iglesia la Misericordia del Padre que espera con los brazos abiertos a aquel que esté enfermo de corazón. Además, encausando la Iglesia por una senda de humildad, simplicidad, austeridad, rectitud, bondad y pobreza. En este año el Papa ha dado paso al año de la Misericordia, el tiempo en el cual los cristianos católicos, sienten más la presencia de un pastor, que, en su misión en este mundo, busca renovar la Iglesia con su sencillez y humildad.
he querido concluir con la santidad de San Francisco, un hombre en aquellos tiempos, que se entregó por amor a Dios y con la gracia que él mismo le daba, buscaba acercar a la salvación a aquellos que les faltaba muchísimo. Y asimilar ahora en nuestros días, con el Papa Francisco, un hombre que, con su sabiduría y su cálida sencillez, dio paso al año jubilar de la Misericordia, un hombre que aviva la fe y como lo decía la esperanza a todos los cristianos, de anhelar que el Padre de la Misericordia, tenga piedad de cada uno de los que esperan en él; termino diciendo lo que dice una frase en las florecillas “no necesitan de médico los sanos sino los enfermos”. (San Francisco de Asís, P.131).

Adrián Felipe Bolaños Anturí

Seminarista

Comentarios

  1. Éste articulo es gracias a las instrucciones de la Doctora Carla Geraldine Añaños

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