EL LUGAR DE LA FE

EL LUGAR DE LA FE


Resulta fácil encontrarse con personas que carecen de Dios, para ellos fuera de la realidad espiritual hay modo de vivir en manera plena su existencia  pues, al parecer no hay nada que la fe pueda aportarles. No es la excepción en los creyentes en gran número algunos ven un abismo grande entre la fe que profesan y la experiencia humana, de aquí que una de las tareas urgentes de la teología es volver a dar a la fe su asiento en la vida y ocuparse del tema fe y experiencia.

La cuestión del lugar de la fe en la experiencia humana no es teológicamente evidente, esto aboliría y dejaría de ser fe. Estas cuestiones ha sido formula de pregunta de la teología protestante, en persona Karl Barth quien afirma: Dios es Dios; solo puede ser conocido a partir de él, solo por él. No obstante entre los teólogos católicos llegó a formarse una teología de la palabra y de la predicación respaldada en las palabras de Blaise Pascal: en la fe no se trata del Dios de los filósofos, sino del Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, del Dios que es el padre de Jesucristo.

La teología de la palabra es lejana  a la predicación de repetir y repetir fórmulas dogmáticas y kerygmáticas sino por el contrario la fe no puede ser nunca un mero olvidarse del mundo pasando por encima de él sin tenerle en cuenta para nada, por eso es urgente que la teología y la predicación ofrezcan las fórmulas de la fe de modo que sean comprensibles en las situaciones humanas concretas algo similar al tiempo medieval en que la fe tiene que encontrar a Dios en todas las cosas, precisamente porque presenta una pretensión universal e incondicional, sin caer en forma falsa y abusiva en el tiempo consecuente al medieval; la edad moderna. Donde Dios se convirtió en un tapagujeros, en las cuestiones no aclaradas por la ciencia.

Una de las realidades difíciles en el hombre es la cuestión del sentido, pues nadie puede vivir sin una cierta respuesta a la cuestión del sentido, cada hombre vive a partir del proyecto de su propio sentido, de lo que hace y vive. El hombre en esta experiencia hace que en lugar de las huellas de Dios encuentre cada vez más las suyas propias. Un hombre sin sentido, un hombre sin Dios. En la actualidad, el hombre se encuentra en un mundo con el que ya no puede identificarse. Un mundo pleno de sentido, justo y humano sólo puede esperarlo del futuro.
El hecho a primera vista da la impresión de que «el sitio ya está ocupado» el sentido del hombre no es arriba (la trascendencia) sino por el contrario una trascendencia hacia adelante, hacia la acción del hombre es decir a las facultades que se esperan, “salvar un sentido incondicionado sin Dios es pura fatuidad”. Mientras que la trascendencia hacia arriba es un hecho de esperanza y gracia. La fe en Dios, y solo ella, da sentido último a la búsqueda y a la plenificación humana.

Seminarista
Adrián Felipe Bolaños Antury

Comentarios

  1. Gracias Adrián por el texto interesante

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  2. Es importante que el hombre comprenda la importancia de la Fe, y me parece necesario que se indague acerca de la misma después de haber sido instruido.De cómo la vive,cómo la expresa y como la transmite.

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  3. Muchas gracias Adrián por compartirnos todos tus conocimientos, es de gran importancia. Dios te siga bendiciendo. Un abrazo!

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